Carlos Cinta ya es decisivo

El delantero emeritense suma dos tantos en cuatro partidos, anota cada 126 minutos y sus goles le han dado al Badajoz tres de los cinco puntos que lleva en liga

CD Badajoz

Carlos Cinta no deja indiferente a nadie. El ariete romano es de aquellos futbolistas que pertenece al club de amados u odiados a partes iguales. Los que lo disfrutan en su equipo irían con él a la más cruenta de las guerras. Los que lo sufren, miran con detenimiento cada una de sus actuaciones por si ven un desliz que justifique las críticas.

Su llegada al Badajoz, como no podía ser de otra forma, generó mucha controversia entre la parroquia blanquinegra. Su reconocido amor por el Mérida, rival por antonomasia de los pacenses, y una serie de comentarios en redes sociales y gestos en los derbis contra el club eran argumentos más que suficientes para que sus detractores no lo quisieran sobre el césped del Vivero.

Por otro lado, los ‘pro-Cinta’ se agarraban a sus condiciones como delantero, a sus siete goles anotados la pasada campaña en Primera RFEF y a la falta de gol y de un delantero de garantías que sufría el equipo.

Sea como fuere, la dirección deportiva blanquinegra no dudó y tras el traspiés en El Paso aceleró la operación que acabó con Cinta vistiendo la blanquinegra. En su primer entrenó, el delantero emitió un vídeo a través de las redes del club en el que se disculpaba con los que pudieran haberse sentido ofendidos por algunos de sus actos.

Debutó en el Nuevo Vivero ante el Guadalajara. Aquel día, Cinta salió al campo en el minuto 60 con el equipo perdiendo 0-2 y el juicio de la grada lo eximió de culpa. Los aplausos se comieron a los pitos, que los hubo, y el killer dispuso de alguna acción de peligro que casi le hacen estrenarse como blanquinegro.

La siguiente semana debutó como titular en Illescas. El Badajoz no logró pasar del empate a cero y Cinta estuvo algo desconectado con el juego de su equipo. No logró imponerse en el cuerpo a cuerpo, una de sus especialidades, y no llegó a sentirse cómodo en los 68 minutos que jugó.

Tras Illescas sí se pudo ver a un Carlos Cinta muy cercano a lo que los aficionados blanquinegros recordaban. En su segunda titularidad, el delantero tardó solamente cinco minutos en mandar el balón al fondo de las mallas. Un tanto que a la postre le daría al Badajoz la primera victoria liguera.

En Los Pajaritos, Cinta volvió a mostrarse como ese delantero autosuficiente y eficaz que no necesita demasiado para generar un gol. Un balón al área, un control orientado, un amago a su par y un disparo cruzado fueron suficientes para que el futbolista hiciera su segundo tanto como blanquinegro en el empate a dos en Soria.

En lo que a números se refiere, Cinta ha anotado dos goles en los 252 minutos que ha disputado como blanquinegro. El romano anota un gol cada 126 minutos y sus dianas suponen el 40% de los goles anotados por el Badajoz en lo que va de liga. De los cinco puntos que suma actualmente el Badajoz en la clasificación, tres de ellos no existirían sin los tantos de Carlos Cinta.

Los números son fríos pero sirven para ilustrar. La realidad es que el impacto de Carlos Cinta comienza a hacerse latente en un Badajoz que necesitaba un delantero de sus características si quería cambiar el rumbo y aspirar a cotas más altas durante la presente campaña.

Autor

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.