¿Existe la «Teoría de la División»?

La Pregunta Puñetera

No sé muy bien si ya existe y la estoy parafraseando, si alguien ya la ha patentado con otro nombre, o si por un curioso casual yo soy el progenitor de este planteamiento, pero es innegable que esto que voy a bautizar desde este instante como “La Teoría de los ciclos” es algo muy usual al menos en el país que llevo viviendo en las últimas décadas del mismo modo que es extrapolable a Badajoz por el mismo motivo.

Cualquier guerra nos parece buena con tal de combatir. Sea hombres vs mujeres, derechas vs izquierdas, Madrid vs Barça, solteros vs casados o perros vs gatos. El caso es confrontar con el que tenemos enfrente. No nos importa el motivo mientras machaquemos los puntos que el de en frente tenga diferentes a los nuestros.

Resulta que en Badajoz es una práctica tristemente demasiado usual. Salvo muy puntuales casos, lo único que nos une a otra persona es tener un enemigo común, alguien a quien odiar al mismo tiempo. Una vez este enemigo ha desaparecido, los que durante un tiempo son aliados por ese odio común, buscan aspectos que le irriten del que primeramente era aliado para posteriormente convertirlo en adversario.

Esto da lugar una división infinita y eterna. Al igual que si fuésemos células en plena mitosis, todos los aficionados nos aliamos en una causa común cuando el Badajoz se enfrenta a a algún rival el Nuevo Vivero (si es el Mérida ni te cuento), pero en cuanto el árbitro pita el final, enseguida nos enfrentamos al que se sienta en otra parte de la grada solo porque los jugadores van a aplaudirle a ellos antes que a nosotros; porque decimos que el de la peña tal o el sector tal anima menos; o porque en cada temporada aquellos que se sientan allí solo vienen en partidos importantes mientras que en los de menos cartel se quedan en casa viendo al Madrid y al Barça.

Del mismo modo, se produce una guerra civil entre ‘palmeros’,’antipalmeros’, ‘antiantiPalmeros’ y así hasta completar un bucle imperecedero añadiendo «antis».

He de decir que me sorprende la tregua que las decenas de pequeñas trincheras que existen en el Nuevo Vivero, han firmado de cara a este domingo. Aún sabiendo que a partir del lunes, las granadas dialécticas volverán a estallar, durante esta semana lo cierto es que se está produciendo una unión tan digna de aplauso como necesaria.

Por supuesto que no pido la extinción de la diferencia de opinión entre unos y otros. Lo que solicito es el triunfo de la diplomacia y el respeto. Al menos dentro de un mismo bando. Trabajar en ello a partir de ahora, será ayudar al Badajoz. Y lo mismo que digo del club blanquinegro lo traspaso a miles de causas y entidades. ¿Debate? sí, ¿guerra civil? no, gracias.

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