Ferrón dicta sentencia

El killer blanquinegro anotó el tanto de la victoria en el minuto 96 y desató la euforia en el Cívitas Nuevo Vivero después de un partido muy completo del Badajoz ante el Deportivo de la Coruña

Ferrón miró al publicó, comprobó el entusiasmo de la parroquia blanquinegra y bajó el pulgar en señal de sentencia con la misma fuerza con la que remató el balón que le dio los tres puntos al Badajoz. Los blanquinegros logran, gracias al tanto del ariete andaluz y a un partido tremendamente completo, volver a sumar de tres después de ganar al Deportivo de la Coruña por un tanto a cero.

Pero para llegar hasta el relato que narran las primeras líneas se tuvieron que disputar 96 minutos ante uno de los transatlánticos de la categoría, el Dépor.

Los primeros compases del partido dejaron a la vista el cambio de sistema de Salmerón provocado por la ausencia en el once de José Más, que arrastraba molestias. El técnico almeriense no termina de confiar en Mati Pérez Acuña y decidió cambiar el sistema para compensar las carencias que podrían afectar a su equipo por la ausencia del ex del Castellón.

El preparador del Badajoz dio entrada en el equipo inicial a Cordero para poder formar con tres hombres atrás, acompañando a Mariano y Borja García. La otra novedad del once fue Carlos Calderón, que salió de la partida como carrilero derecho. En ataque, los blanquinegros formaban con un dibujo similar a un 3-4-3, con Palma y Mancuso custodiando el centro del campo.

Por el contrario, cuando el Badajoz defendía ambos carrileros se pegaban al trio de centrales al igual que la pareja de extremos hacía lo mismo con los centrocampistas, quedando el dibujo en un 5-4-1 con David Soto como hombre más adelantado.

Durante el primer cuarto de hora, se produjo una interesante batalla táctica entre pacenses y coruñeses para ver quien se imponía sobre el otro. El Badajoz no renunció a la posesión y buscó hacer daño a su rival cuando se hacía con el cuero. El Dépor por su parte, era más peligroso cuando imitaba a su rival. Los de Óscar Cano, que cuentan con una de las mejores plantillas de la categoría, demostraban que son un equipo mandón y propositivo.

A través de este recurso llegó el primer acercamiento de los blanquiazules a la meta de Kike Royo. Antoñito se proyectaba por banda derecha y conectaba un pase atrás que caía en botas de Rubén Díez. El ex del Tenerife maniobraba a la perfección en la frontal y cedía para Mario Soriano, cuyo disparo detenía el meta riojano con cierta dificultad.

Las alternancias beneficiaron al Badajoz, que llegó a la media hora de encuentro jugando muchos minutos en campo rival. A pesar de ello, los de Salmerón no terminaban de encontrar la acción que les acercara al gol. Con Adilson y Alfaro intentándolo por dentro, Edu Sánchez y Calderón se pegaban a la cal para darle la mayor amplitud posible al campo.

El Dépor, consciente del peligro que le suponía tener a dos hombres tan abiertos, trato de cerrar los pasillos centrales para provocar que el Badajoz atacara por los costados. En esta zona del campo, los coruñeses se hacían fuerte a través de basculaciones muy trabajadas que evitaban las acciones de peligro del Badajoz.

El último tramo del primer tiempo fue el momento de partido en el que el Deportivo mejor se encontró en el césped. Se apoderó del balón y buscó meterle algo de cloroformo al encuentro con posesiones largas que generaran huecos en el muro blanquinegro. La defensa del Badajoz se mantuvo firme y logró minimizar a los hombres de peligro coruñeses, hasta que el colegiado señaló el final de una primera mitad en la que pasaron pocas cosas.

Tras el descanso, el Badajoz salió al verde más incisivo que su rival. Primero Calderón y después Soto dispusieron de dos acciones en las que obligaron a la zaga deportivista a emplearse a fondo. Cano, que lo que estaba viendo no le gustaba en demasía, movió el banquillo antes de la hora de encuentro y metió a Gorka Santamaría y a Trilli buscando tener más presencia ofensiva.

Pero el Badajoz seguía creciendo. Mariano Gómez dispuso de la oportunidad más clara hasta el momento después de mandar un cabezazo al poste derecho de la portería de Ian Mackay. El susto no sentó nada bien al Dépor, que vio como Mario Soriano recibía la tarjeta roja directa en el minuto 64 tras una dura falta sobre Edu Sánchez.

La expulsión espoleó al Badajoz y a su gente, que veían una gran oportunidad de imponerse ante uno de los ‘cocos’ de la clasificación. Para tratar de lograrlo, Salmerón deshizo la defensa de tres centrales y decidió dar entrada a Javi Ros y a Ferrón, con el claro objetivo de tener más posesión y un punto más de agresividad en el remate.

Fueron de efecto inmediato las sustituciones de Salmerón. Formados en 4-4-2, Soto y Ferrón fijaban a los centrales coruñeses y Alfaro y Adilson buscaban el desborde desde las bandas. Este último tuvo el 1-0 en sus botas en el 74 de partido tras una gran jugada personal que finalizó con un disparo con rosca que se marchó fuera por centímetros.

Los últimos diez minutos de encuentro fueron un monólogo blanquinegro. Pero el cambio de Calderón, obligado por lesión, mermó ofensivamente al cuadro pacense. El Deportivo, sabiéndose inferior en número de jugadores y en juego, trató de embarrar todo lo posible los últimos compases de partido para tratar de llevarse un punto a Riazor.

Pero este deporte tan caprichoso al que conocemos como balompié le debía algo al Badajoz. Por planteamiento, por valentía, por coraje y por fútbol. Con el descuento a punto de cumplirse, Zelu amagaba a su par en banda derecha con la grada apremiando a sus espaldas. El de Jerez de la Frontera ponía un balón con música teledirigido a la cabeza de Ferrón, que conectaba un testarazo con la fuerza de los casi cuatro mil espectadores que habían ido al Cívitas Nuevo Vivero a ver a su equipo. Un gol en el descuento que, además de suponer tres puntos, supone una completa liberación para un equipo y una afición demasiado castigada. El Dépor sigue sin ganar en el Vivero.

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