Un gigante matagigantes (1-0)

El Badajoz se impone al líder Melilla gracias al solitario tanto de Éder en la última jugada del primer tiempo

Al CD Badajoz le cambia el chip de la motivación cuando le toca medirse a un coco. Los partidos contra Cartagena y UCAM habían sido de lo mejor de la temporada, así que el duelo frente al Melilla no podía ser menos. Los blanquinegros se impusieron nuevamente a un líder en el Nuevo Vivero gracias a que completaron (esta vez sí) un gran partido en todas sus facetas. Fueron contundentes en defensa y metieron una de las oportunidades claras que tuvieron en ataque.

El cuadro norteafriacano se presentó en el Nuevo Vivero con la tranquilidad que da el tan solo haber perdido un encuentro en las 17 primeras jornadas y con el exblanquinegro Ruano partiendo desde el once titular, aunque no acabó siendo una de sus mejores actuaciones.

Antes del inicio, el protagonista indiscutible del partido, por encima incluso del propio Ruano, era el estado del césped recién resembrado. A los ojos parecía que estaba en bastante peor estado que la última vez que se jugó sobre el mismo, y en la práctica acabó siendo tres cuartas partes de lo mismo. Algunos de los carriles tenían más arenas que hierba.

Los primeros 45 minutos fueron aburridos. Los dos conjuntos se mostraron muy serios y bien colocados, cumpliendo a rajatabla lo que a buen seguro habían ordenado los respectivos entrenadores.

Aburrimiento hasta el final

Las ocasiones claras brillaron por su ausencia, hasta que el marcador rondaba el minuto 45. Petcoff inició la jugada desde la medular escorado a la derecha para cederle el cuero a Ferrón, quien se marcó una efectiva jugada individual hasta dentro del área, donde probó con un centro-chut por bajo que quiso aprovechar Éder para empujarla al segundo palo a puerta vacía. No se sabe como, el balón se le quedó atrás al delantero vasco y la defensa acabó despejándolo.

Con la afición todavía con las manos en la cabeza por la ocasión desperdiciada, llegó la última jugada del primer periodo. La foto de la misma era una falta botada cerquita de la medular, con Petcoff de nuevo como protagonista para encender la mecha. El argentino puso el cuero al segundo palo medido a la cabeza de Éder, que una vez más le ganó la partida a su par para rematar y poner el balón en el fondo de la portería. Es el tercer tanto del ariete en lo que va de campaña. De nuevo un líder estaba en jaque en el Nuevo Vivero.

Tras la reanudación, el Melilla no fue capaz de encontrar la manera de inquietar la meta de Kike Royo. El banquillo visitante se movía con cambios para refrescar su ataque, pero el Badajoz leyó a la perfección el duelo para que no se le escaparan los tres puntos por cuarta semana consecutiva. La sustitución más determinante en el lado pacense fue la última. Nafti quitó a Ferrón, que cuajó un auténtico partidazo, para dar entrada a José Ángel. La calidad del ‘torero’ para aguantar el cuero en los metros finales fue decisiva para que el Badajoz acabara el choque atacando la portería defendida por Dani Barrio.

El propio José Ángel dispuso en su bota derecha de la ocasión más importante de toda la segunda mitad. Fue en un lanzamiento de falta directa desde la frontal que entre el meta con una gran estirada y el poste acabaron enviando a saque de esquina. Un triunfo que deja a los de Nafti con algo más de tranquilidad en la zona media de la tabla tras el último duelo del año en casa y antes de buscar la segunda victoria consecutiva este próximo sábado a las 12:00 en su visita al Sevilla Atlético.

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