Ferrón otorga una última vida al Badajoz

Un solitario gol del ariete algecireño en el tramo final del partido da la victoria al club blanquinegro, que sale de la zona de descenso a falta de una jornada

Badajoz Deportes/Raúl Hidalgo

La afición del Badajoz es de primera, pero no de Primera RFEF, si no de Primera División. Los aficionados pacenses no han fallado a la cita con su equipo, y en la mejor entrada de toda la temporada, han rozado el lleno con 13.348 almas que han llevado en volandas a su equipo hacia una victoria que los saca del descenso.

Una victoria balsámica la del club blanquinegro que con un gol en la recta final del encuentro de Francis Ferrón tras un fallo garrafal del portero pontevedrés salva el primer ‘punto de partido’. Tras el empate a cero del Fuenlabrada ante el Castilla, el Badajoz ocupa la decimoquinta posición, marcando la salvación. Con 43 puntos, está empatado tanto con Fuenlabrada como con San Sebastián de los Reyes, pero los de Tenorio le tienen ganado el golaverage a ambos conjuntos.

El once de Tenorio estuvo marcado por las bajas. Con Mancuso y Mariano sancionados, y Carlos Cordero con molestias como comentó en la rueda de prensa posterior al partido, tuvo que hacer cambios el técnico nazarí. Entraron en su lugar el capitán Borja García, ocupando el central zurdo, Edu Sánchez se posicionó en el carril zurdo que venía siendo de Carlos Cordero.

Un claro 4-2-3-1 con Narváez en portería, línea de cuatro formada por José Más, Juanmi García, Borja García y Edu Sánchez. El mediocampo fue algo más volátil, en un principio se situaba Jannick Buyla con Carlos Calderón escorado a la derecha ayudándolo en tareas defensivas y Alfaro como enganche; David Soto como extremo diestro, y Adilson como dueño y señor de la banda izquierda. Arriba, peleándose con la zaga granate, iba a estar Gorka Santamaría.

El partido comenzó como todo aficionado blanquinegro esperaba. Un Badajoz volcado al ataque y a la presión en campo rival que no dejaba respirar al Pontevedra. Debido a esta presión llegarían las primeras ocasiones.

El primer aviso llegó tras una recuperación en tres cuartos, en la que Alfaro realizaba una gran jugada dejándole la banda despejada a Adilson. El extremo portugués dejo atrás a su par, se introdujo en el área y soltó un disparo a la base del palo izquierdo que rechazó Álvaro Cortés, el guardameta pontevedrés. El rebote lo cazó Carlos Calderón, pero Cortés volvió a hacer acto de presencia y despejaba a bocajarro el disparo del 7 pacense.

No daba tregua el Badajoz, que en los primeros siete minutos de encuentro ya había rematado cuatro veces, por los cero tiros del Pontevedra, que no era capaz de salir de su propio campo. Minutos más tarde, Carlos Calderón recortaba a su marca en la frontal de área, y con tiempo para disparar mandaba el balón alto.

Tras los primeros quince minutos, el partido se estabilizó. El Badajoz bajó un poco el ritmo de la presión, permitiéndole al Pontevedra salir en ocasiones con el balón controlado, acercarse al área de Narváez y provocar saques de esquina. Muy seguro en todo momento el meta pacense, que despejó todo lo que le vino por alto.

En el 26 todo el Nuevo Vivero contuvo la respiración. Una buena jugada combinando desde atrás del Pontevedra permitía a Álex González tener tiempo y espacio en la frontal del área para armar el disparo. Narváez en dos tiempos salvó a su equipo en el primer ataque con peligro de los gallegos.

No pasó mucho más hasta el descanso. De más a menos fue un Badajoz que bajó la intensidad de la presión, por lo que el Ponte no perdía tantas pelotas en salida de balón. A la hora de sacar el cuero le costaba al equipo de Tenorio. Era Alfaro quien tenía que bajar a la altura de Buyla para intentar tener más claridad a la hora de progresar.

Pitaba el árbitro el final del primer tiempo y la sensación en el Nuevo Vivero era de incertidumbre. Los aficionados sabían que su equipo había generado ocasiones para adelantarse, pero unos últimos minutos de duda generaban en el estadio un murmullo de intranquilidad.

A la vuelta de vestuarios, el Badajoz salió con uno de los arreones que caracteriza al equipo de David Tenorio. Con una intensa presión y mordiendo en cada disputa, generaron varias ocasiones de gol, la más clara una de David Soto que se quedó solo ante el portero, quien sacaba un pie milagroso que enviaba el balón a córner.

Tocó teclas Tenorio. En primera instancia introdujo a Zelu por José Más en el 56. Con este cambio pasaba Carlos Calderón al lateral y Zelu se quedaba con la banda derecha en ataque. En el 70’ entraba Ferrón por David Soto, y el Badajoz pasaba a tener un once más ofensivo aún, con Buyla como único pivote, Alfaro de enganche, Zelu y Adilson en bandas, y la dupla en ataque formada por Gorka y Ferrón.

Las variaciones surtieron efecto en el cuadro blanquinegro, y es que cuando mejor estaba el Pontevedra llegó el gol local. Un pase de Zelu en profundidad que parecía no llegar a nada se le escapó al guardameta visitante, y Ferrón, que nunca dejó de creer en ese balón, adelantaba a su equipo a portería vacía, celebrando el gol incluso antes de rematar.

Se volvió absolutamente loco el Nuevo Vivero. Tanto titulares, como suplentes y cuerpo técnico corrieron hacia la afición a celebrar el gol en una muestra más de la unión que existe entre la propia plantilla y la afición.

Tras el gol, el Badajoz retrasó sus líneas. El club pacense supo jugar los últimos minutos, y el Pontevedra apenas generó peligro real a la portería de Miguel Narváez. Con el equipo granate volcado al ataque, tuvo más ocasiones el Badajoz para rematar el partido, pero primero Ferrón y luego Adilson no estuvieron acertados.

Añadió cuatro minutos el colegiado, de los que no se jugó prácticamente nada. Un buen Badajoz, haciendo el partido que tenía que hacer, una afición volcada con su equipo que no dejaba respirar a los jugadores visitantes, y un torpe Pontevedra que incluso llegarían a formar un intento de tangana del que salieron expulsados miembros de ambos banquillos, hizo que el final del encuentro fuese placido para el Badajoz.

Tras el pitido final, el estadio entero respiraba tranquilo. Tres puntos que valen oro y sacan al Badajoz del descenso. La semana que viene tendrá la última final en el Nuevo Arcángel. El sábado a las 19:30 se verá las caras ante un Córdoba que no se juega nada. Si consigue la victoria, el Badajoz será equipo de Primera RFEF la temporada que viene.

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