
El Don Benito ha salido al paso de las declaraciones realizadas por el Badajoz sobre la demanda presentada contra la FIFA en un juzgado de Miami y ha negado de forma tajante cualquier relación con César Chaparro Yedro, el trabajador del organismo internacional al que la entidad blanquinegra atribuye responsabilidades en el bloqueo que sufrió hace un año para inscribir a sus futbolistas.
En un comunicado oficial difundido este viernes, el club calabazón asegura que Chaparro Yedro «no es socio del Don Benito ni lo ha sido, no ha formado parte de su junta directiva ni de sus órganos de gobierno y no ha desempeñado cargo, función, relación laboral o responsabilidad alguna dentro de nuestra entidad».
La respuesta llega después de que Nicolás Vallejo-Nágera ‘Colate’, presidente blanquinegro, explicara esta semana que el club reclama una disculpa pública y una indemnización por los perjuicios derivados del bloqueo impuesto por la FIFA al inicio de la pasada temporada. Durante aquella comparecencia, el dirigente blanquinegro apuntó que el responsable del expediente mantenía vínculos familiares con Don Benito y calificó de «extraña» la gestión del caso.
El Don Benito sostiene que el hecho de que Chaparro Yedro o parte de su familia tengan relación con la localidad «no puede convertirse, sin más, en una supuesta vinculación con el club como entidad deportiva».
Además, la entidad afirma que no participó, intervino ni tuvo conocimiento previo de las actuaciones adoptadas por la FIFA y rechaza que su nombre pueda asociarse «a una supuesta adulteración de la competición o a cualquier actuación irregular».
El comunicado también advierte de que el club se reserva expresamente el ejercicio de las acciones jurídicas que considere oportunas para proteger su imagen y su honorabilidad si entiende que determinadas afirmaciones resultan lesivas para la institución.
Pese a la contundencia del escrito, el Don Benito asegura que no pretende alimentar una confrontación entre entidades extremeñas y concluye que seguirá centrado «en el fútbol, sus jugadores y sus aficionados», aunque insiste en que la voluntad de mantener el respeto institucional «no debe confundirse con aceptar afirmaciones que no se corresponden con la realidad».





