Brooklyn Fitboxing: el entrenamiento que mezcla boxeo y fitness y que gana adeptos en Badajoz

Cada vez más pacenses se suman a una disciplina que fusiona técnicas de boxeo, kickboxing y fitness en entrenamientos de 47 minutos donde el ejercicio, la música y el ambiente de grupo son tan importantes como el rendimiento físico

Hay quienes salen a correr para liberar tensiones. Otros optan por el gimnasio tradicional o por una clase dirigida. Sin embargo, cada vez son más los pacenses que encuentran en el fitboxing una forma distinta de hacer ejercicio, desconectar de la rutina y divertirse mientras entrenan. En Brooklyn Fitboxing Badajoz, los sacos sustituyen a las máquinas y la música marca el ritmo de unas sesiones que duran apenas 47 minutos, pero que dejan la sensación de haber aprovechado cada segundo.

La fórmula es sencilla, aunque efectiva. El fitboxing combina movimientos inspirados en disciplinas como el boxeo, el kickboxing y el muay thai con ejercicios de fuerza y trabajo cardiovascular. Todo ello sin contacto físico entre participantes. El rival no es otra persona, sino el saco.

Cada sesión está estructurada en diferentes rounds que forman parte de una misma coreografía de golpeo. Durante dos semanas, los usuarios trabajan una secuencia concreta que mezcla distintos tipos de golpes y desplazamientos. El objetivo no es únicamente aprender la dinámica, sino mejorar la técnica, la coordinación y la condición física.

Lucía, una de las instructoras del centro, destaca que uno de los grandes atractivos de esta modalidad es su capacidad para hacer que el tiempo pase volando. «La gente viene a divertirse haciendo deporte», explica. Y es precisamente ese componente lúdico el que hace que muchos usuarios se enganchen desde la primera clase.

Además del trabajo cardiovascular, las sesiones incluyen una importante parte de fuerza. No obstante, el objetivo principal no es la hipertrofia muscular, sino mejorar la resistencia y tonificar el cuerpo. El entrenamiento combina ejercicios específicos de core con trabajo full body y movimientos multiarticulares que implican a diferentes grupos musculares.

Otro de los elementos diferenciales es la tecnología. Los sacos incorporan sensores que registran la potencia, la velocidad y la energía de cada golpe. Todos esos datos se envían automáticamente a una aplicación móvil donde los usuarios pueden consultar su evolución y comparar resultados.

«Al principio da un poco igual, pero con el paso del tiempo a la gente le gusta ver cómo mejora», comenta Lucía. Esa información genera una competición sana entre los participantes que sirve como estímulo adicional para seguir progresando.

Pero si hay algo que quienes practican fitboxing destacan por encima de cualquier aspecto físico es el ambiente. Con el paso de las semanas se crea una auténtica comunidad. Los usuarios comparten entrenamientos, objetivos y experiencias personales en un entorno donde el compañerismo es una constante.

«Los problemas de casa o del trabajo se quedan fuera. Toda esa energía va al saco», resume la instructora. Quizá ahí resida una de las claves de su éxito. En una sociedad cada vez más acelerada, el fitboxing ofrece una vía para liberar estrés, mejorar la forma física y hacerlo rodeado de personas con intereses similares.

Por eso, Lucía tiene clara su recomendación para quien todavía no lo ha probado. «Es una forma muy divertida y dinámica de hacer cardio, creas comunidad y no es una modalidad tan conocida como debería». Una invitación a ponerse los guantes, dejarse llevar por la música y descubrir por qué cada vez más personas encuentran en el fitboxing mucho más que un entrenamiento.

Autor

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.