
El Badajoz afronta este domingo (17:00, estadio Fernando Robina) una salida exigente ante el Llerenense, en un escenario siempre incómodo y marcado por el recuerdo de la pasada temporada. Será además el primer encuentro lejos del Nuevo Vivero en el último mes para el conjunto dirigido por Miguel Ángel Ávila.
Los blanquinegros llegan tras encadenar varios partidos como locales, con buenos resultados en cuanto a puntos, aunque con sensaciones irregulares en el juego. El triunfo ante el Jerez (5-4), resuelto en el descuento con un gol de Carlos Bravo, ha supuesto un impulso anímico importante, pese a las dudas defensivas mostradas durante el choque.
Ávila ya advirtió tras ese encuentro de la necesidad de encontrar equilibrio, destacando el potencial ofensivo de su equipo, pero también señalando los errores atrás. Ahora, el reto pasa por mantener la eficacia sin conceder tanto en defensa en un campo donde el Badajoz no ha logrado ganar en sus tres últimas visitas.
Especialmente doloroso fue el precedente más reciente, cuando el conjunto pacense quedó apeado del playoff de ascenso tras caer 2-0 en Llerena, desperdiciando la ventaja lograda en la ida.
El Llerenense, por su parte, atraviesa una temporada irregular. Décimo en la clasificación, el equipo de Juan Carlos Román ha perdido fuelle en las últimas jornadas, con una sola victoria en sus cinco últimos partidos. Aun así, su fortaleza como local y el precedente del partido de ida, que terminó en empate (1-1), invitan a no confiarse.
El Badajoz buscará prolongar su buena racha de resultados en un campo que se le resiste y dar un paso más en sus aspiraciones en la recta final del campeonato.





