
El calendario le devuelve ahora al Badajoz lo que le quitó en la primera vuelta. Tras aquel periodo condicionado por el cambio de césped del Nuevo Vivero, que obligó al equipo a enlazar cuatro salidas consecutivas, el bloque de Miguel Ángel Ávila disputará durante el próximo mes cuatro encuentros seguidos ante su afición. Un escenario que puede marcar el rumbo definitivo de la temporada.
La opción de sumar un pleno o acercarse a él permitiría al conjunto pacense estrechar el cerco sobre la zona más alta del Grupo 14 de Tercera Federación. El objetivo del liderato sigue intacto y el margen se ha reducido desde la llegada de Ávila al banquillo.
El precedente más cercano de una serie tan exigente fue aquel tramo a domicilio en la primera vuelta. Entonces, el Badajoz logró siete de los doce puntos posibles. Hubo tropiezo en Navalmoral, victoria trabajada en Montijo, triunfo solvente en Pueblonuevo y empate sin goles en Jerez pese a generar ocasiones suficientes para algo más. Un rendimiento aceptable, aunque insuficiente para un aspirante al primer puesto.
El contexto, sin embargo, es muy diferente. El equipo ha ganado en consistencia, competitividad y confianza. Desde la llegada del técnico cacereño no conoce la derrota y ha escalado posiciones hasta situarse tercero, empatado con el segundo y a siete puntos del líder, el Don Benito.
Más allá de los números, el momento anímico invita al optimismo. El Nuevo Vivero puede convertirse ahora en el gran aliado para consolidar la reacción y enviar un mensaje claro a los rivales directos. El margen de error es mínimo y el calendario no espera, pero el Badajoz tiene ante sí el escenario ideal para dar un golpe sobre la mesa.





