
La Media Maratón Badajoz-Elvas volvió a demostrar por qué es una de las citas más especiales del calendario atlético en la Eurociudad. Cerca de 300 corredores tomaron la salida en la capital pacense para afrontar los 21 kilómetros que conducen hasta el Estadio Municipal de Elvas, un trayecto que combina dureza, atractivo paisajístico y el aliciente de cruzar una frontera a zancadas.
Antes del pistoletazo de salida, el protagonismo fue para el recuerdo. Participantes y público guardaron un minuto de silencio en apoyo a la lucha contra el cáncer y en memoria de quienes ya no están, un gesto que impregnó de emoción los instantes previos a una mañana que luego estaría marcada por el esfuerzo.
A las 10:30 el pelotón comenzó a avanzar desde la avenida de Huelva. El itinerario recorrió buena parte de Badajoz antes de buscar la carretera de Elvas y dirigirse hacia la antigua frontera de Caya. Desde allí, los atletas enfilaron territorio portugués por la vía de servicio paralela a la autovía hasta completar la distancia oficial de 21.097 metros. El ambiente acompañó durante todo el trayecto, con presencia de aficionados en distintos puntos del recorrido.
En el plano competitivo, la carrera masculina se movió a ritmos altos desde muy pronto. Bruno Paixão supo gestionar mejor el desgaste y acabó imponiendo su experiencia para detener el crono en 1:11:57. Tras él cruzaron la meta Carlos Papacinza, segundo con 1:12:29, y Rubén García Pinto, que aseguró el tercer cajón del podio con 1:16:01.
En categoría femenina, la victoria fue para María Mercedes Pila Viracocha, que completó la prueba en 1:32:45 tras una actuación sólida de principio a fin. La lucha por las posiciones de honor mantuvo la incertidumbre hasta los metros finales, con Tina María Ramos asegurando la segunda plaza (1:36:11) y Ana Belén Hermosa entrando tercera apenas unos segundos después.





