
El Badajoz afronta un duro contratiempo en el tramo decisivo del curso. Javier Lobato será intervenido quirúrgicamente este lunes después de confirmarse la fractura de tibia y peroné que sufrió en el duelo del pasado domingo ante el Santa Amalia, una lesión de extrema gravedad que le mantendrá varios meses alejado de los terrenos de juego.
La acción se produjo en el minuto 5 de partido, cuando el central sevillano salió al cruce para disputar un balón dividido. Aunque llegó antes que su rival, el impacto posterior tuvo consecuencias devastadoras. La reacción inmediata de sus compañeros, solicitando con insistencia la entrada de los servicios médicos, evidenció la magnitud del daño. El silencio en el Nuevo Vivero fue el reflejo de la preocupación general.
Lobato tuvo que abandonar el terreno de juego en camilla y fue trasladado directamente al hospital, donde las pruebas médicas confirmaron la fractura en su pierna izquierda. Horas después, el club blanquinegro emitió un comunicado en el que, además de detallar el alcance de la lesión, informó de que el jugador será operado este lunes.
A la espera de conocer la evolución tras la intervención, todo apunta a una baja prolongada. Las estimaciones habituales para este tipo de lesiones oscilan entre los seis y nueve meses de recuperación, por lo que, salvo una evolución excepcional, Lobato no volverá a competir en lo que resta de temporada. Su posible regreso quedaría condicionado, en el escenario más optimista, a un hipotético playoff.
Desde el Badajoz han querido trasladar públicamente su apoyo al futbolista en este complicado momento. «Estamos contigo, Lobato. Mucha fuerza», expresó el club, que pierde a una pieza importante de su defensa para el tramo final del campeonato.





