El Badajoz cierra un 2025 para el olvido agarrado a un hilo de esperanza

El conjunto blanquinegro cierra un año marcado por la irregularidad deportiva y una compleja situación institucional, sin cumplir los objetivos fijados

CD Badajoz

El Badajoz despide 2025 con un balance claramente negativo. Ni en lo deportivo ni en lo institucional se han alcanzado los objetivos marcados a comienzos de curso, dejando una sensación de oportunidad perdida.

En el plano deportivo, el Badajoz inició el año en una posición privilegiada dentro del Grupo 14 de Tercera Federación, ocupando la segunda plaza y a solo tres puntos del liderato tras vencer al Castuera en el primer compromiso del año. Sin embargo, lejos de consolidarse en la zona alta, el equipo entró en una dinámica irregular que le hizo perder terreno en la clasificación. La derrota ante el Extremadura en el Francisco de la Hera provocó la salida de Luis Oliver Sierra y la llegada de David González, quien logró clasificar al equipo para el playoff de ascenso en la última jornada.

En la fase de ascenso, el Badajoz superó al Azuaga con solvencia tras un empate inicial y una clara victoria por 1-4 en la vuelta. La final regional ante el Llerenense comenzó de manera favorable con un triunfo por 1-0 en el Nuevo Vivero, pero en el Fernando Robina el sueño del ascenso se truncó en el descuento con el gol de Canty, tras un penalti que había igualado la eliminatoria.

El verano llegó cargado de incertidumbre. David González no continuó y Marrero asumió el mando del equipo, apostando por la continuidad del bloque y pocos refuerzos. Pese a una pretemporada prometedora, problemas administrativos con el pago de derechos federativos derivaron en la pérdida del primer partido y una sanción de tres puntos. El mal inicio de liga y la falta de regularidad acabaron con la etapa de Marrero en la décima jornada.

La llegada de Miguel Ángel Ávila ha sido una de las pocas notas positivas del año. El técnico cacereño ha reactivado al equipo, que acumula cuatro encuentros sin perder y se ha situado a solo tres puntos del playoff, devolviendo la ilusión a la grada del Nuevo Vivero.

En el apartado institucional, el curso tampoco ha sido sencillo. Deudas del pasado, bloqueos federativos, conflictos accionariales y la situación concursal han condicionado el día a día del club. Además, la no consecución del ascenso supuso un importante impacto económico, agravado por la renovación gratuita de abonados comprometida por la propiedad y el pago del primer año del concurso de acreedores, lo que provoca una incertidumbre institucional que también estará presente en el 2026.

Con todo ello, el Badajoz cierra un 2025 complejo, con más sombras que luces, pero con la esperanza de que el nuevo rumbo deportivo permita iniciar 2026 con mayor estabilidad y ambición.

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