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PEQUEÑO PERO GASTÓN

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El césped del Nuevo Vivero fue remodelado hace tan solo dos temporadas. | BD

Pequeño pero Gastón

En España en general, y en nuestra ciudad en particular, solemos ser los primeros en pedir, pedir y pedir cosas nuevas y mejoras en las antiguas cada vez que tenemos la oportunidad. Por supuesto hacemos todo eso sin atender lo más mínimo en que el presupuesto es el que es y la mayoría de las veces no se puede estirar todo lo que quisiésemos. La petición que últimamente se ha puesto de moda en Badajoz es la de la creación de nuevos campos de fútbol, especialmente de césped natural. Faltan escenarios de esta superficie, tanto para entrenar, como ya también para jugar partidos. Ahora mismo tan solo está el Nuevo Vivero, y está cada vez peor. Solo ese escenario no sirve para que entrenen y jueguen, al menos, Badajoz y Santa Teresa, que son nuestros dos principales representantes.

El césped artificial tiene desde hace años una mala fama que poco a poco comienza a demostrarse que es verdad: su utilización diaria y excesiva provoca lesiones a los futbolistas que tratan con él. Dichas lesiones suelen ser musculares pero, sin ir más lejos, el Santa Teresa acumula ya varias lesiones de rodilla graves en la temporada actual y las anteriores. Luego están también los efectos prácticos de estos campos. Muchas de las competiciones alternan hoy en día los escenarios de césped natural con los de artificial. Poco ayuda durante la semana el preparar en superficie sintética un encuentro que va a jugarse el fin de semana en césped de verdad.

La causa de que tengamos déficit de campos en nuestra ciudad viene dada, sin ninguna duda y como pasa con tantas otras cosas, por una mala planificación. Todo en la vida, antes de hacerlo, hay que pensarlo. Aquí esto no parece que se haya hecho, o al menos no se ha hecho bien. También es verdad que ahora, una vez construidos los campos que no nos gustan, todos nos quejamos, y eso había que haberlo hecho hace mucho tiempo, cuando se presentó la idea de su creación.

Todos estos problemas también demuestran que en Badajoz no ponemos la vista en intentar hacer grandes cosas. Tener instalaciones para que trabajen en ellas los equipos de fútbol base está espectacularmente bien y es la primera piedra para posibles éxitos futuros, pero también hay que pensar en la cúspide de la pirámide: el fútbol profesional. Si simplemente nos conformamos con lo que tenemos y no actuamos pensando a colocar, hablando de fútbol, a CD Badajoz y Santa Teresa en la verdadera élite de los equipos nacionales, nunca lo vamos a conseguir.

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